De que tipo de narrador es este cuento :a)Omnisciente (tercera persona)b)Personaje (primera persona)c)Testigo (tercera persona)c)Segunda persona (segunda persona : v)En un oscuro y frío pantano del re?
De que tipo de narrador es este cuento : a)Omnisciente (tercera persona) b)Personaje (primera persona) c)Testigo (tercera persona) c)Segunda persona (segunda persona : v) En un oscuro y frío pantano del reino de la selva vivía una vanidosa ranita. Era extremadamente mentirosa, tanto. Tanto que se mentía a ella misma. Muy cerca de su hábitat había un cristalino y fresco manantial, y cuando el sol besaba el agua, ella llegaba para verse como en un espejo. En una calurosa tarde cuando el indomable sol asomaba sus ojos, salió como de costumbre a darse un bañito ; posó en una roca frente a la desnudez del manantial y se dijo : ¡Qué bella princesa soy! ¡Nadie puede ser más bella que yo! Soy la reina de este lugar. Presa de sus pensamientos vanos salió dando saltitos y mas saltitos para ser admirada por todos. Creyéndose mirador de toda la fauna se quedó coqueteando en medio de las sombreadas pasarelas ; de una encina se escurrió una serpiente y con audacia le dijo : ¿Tú eres la rana que ensordece mis oídos con tan escandaloso canto? Con vanidad contestó : Mi canto es mágico y fantástico, propio de una princesa, la única en este reino. Al escuchar las palabras de la rana, la serpiente se enfureció y empezó a perseguirla. La ranita corrió tanto que olvidó el camino al pantano y se perdió en la oscuridad de la selva. Todas las noches a la luz de la luna soñaba con regresar a su casita y lloraba amargamente junto a los grillitos que le acompañaban. Una libélula que danzaba entre las flores observó su tristeza y le preguntó : ¿Si te enseño el camino a tu morada no mentirás más? Muy feliz contestó : Si amiguita, ayúdame, ayúdame por favor y prometo no mentir nunca mas. La libélula iluminó el tenebroso sendero, mientras repetía las consecuencias de la mentira. Siendo ésta un veneno que mata a la ilusión. Al regresar a casa continuó muy feliz sus quehaceres, recordando la promesa por cumplir.
