Los carbohidratos artificiales, entre los que encontramos los edulcorantes, presentan cierta ventaja sobre los carbohidratos naturales, y es su bajo contenido calórico, por lo que, a pesar de no ser saludables y no representar una fuente energética valida, aún se siguen consumiendo.
Un alimento procesado, mientras no se demuestre un daño orgánico directo, contará con la aprobación y permisología necesaria para su producción y comercialización, siempre y cuando se comercialice con las respectivas advertencias del daño potencial que pudiera ocasionar en la salud.
El beneficio económico obtenido por las empresas que producen y comercializan edulcorantes se mantiene gracias a que su consumo también se mantiene, ya que el consumidor final aprecia más beneficios (para mantener peso o adelgazar) que el riesgo que implica su consumo.
Estas serían las principales razones de que, aún no siendo productos del todo saludables, los carbohdratos artificiales se sigan comercializando.