Dermatitis de contacto aguda (irritantes o alérgica).
La dermatitis eccematosa de contacto aguda puede ser causada
por cientos de sustancias químicas, plantas y agentes fotorreactivos
irritantes y sensibilizantes.
La mayoría de las dermatosis
alérgicas profesionales pueden clasificarse como dermatitis de
contacto eccematosas agudas.
Los signos clínicos son calor, enrojecimiento,
hinchazón, formación de vesículas y exudación.
Los
pacientes sufren picores, sensación de quemazón y malestar
general.
El dorso de las manos y la parte interna de las muñecas y
los antebrazos son los puntos afectados con más frecuencia,
aunque la dermatitis de contacto puede aparecer en cualquier
punto de la piel.
Si la dermatosis aparece en la frente, los
párpados, los pabellones auriculares, la cara o el cuello, es lógico
sospechar que la reacción fue provocada por algún componente
del polvo o por un vapor.
Si la dermatitis de contacto es generalizada
y no se limita a una o unas pocas zonas, suele tener su
origen en una exposición más general, como vestir una ropa
contaminada, o por autosensibilización a partir de una dermatitis
previa.
La aparición de lesiones vesiculares internas con destrucción
de tejidos indica en general la acción de un agente irritante
absoluto o muy intenso.
Los antecedentes de exposición, que
deben investigarse en todo control médico de la dermatitis profesional,
pueden revelar el agente causal sospechoso.
En un artículo
que acompaña a este capítulo se incluye una información más
detallada sobre la dermatitis de contacto .
Dermatitis de contacto subaguda
Mediante un efecto acumulativo, el contacto reiterado con irritantes
débiles y moderados puede provocar una forma subaguda
de dermatitis de contacto caracterizada por la aparición de placas
rojas y secas.
Si la exposición continúa, la dermatitis se cronifica.
Dermatitis de contacto eccematosa crónica
Si una dermatitis de contacto recidiva durante un período
prolongado de tiempo se denomina dermatitis de contacto eccematosa
crónica.
Las zonas afectadas con más frecuencia por las
lesiones eccematosas crónicas son las manos, los dedos, las
muñecas y los antebrazos ; la piel afectada está enrojecida, seca y
es descamativa.
En algunos casos se producen grietas y fisuras en
los dedos y las palmas de las manos.
Otro hallazgo frecuente es la
distrofia ungueal crónica.
Con frecuencia, las lesiones rezuman
líquido tras una nueva exposición al agente responsable o a causa
de un tratamiento o cuidado inapropiados.
Numerosos agentes
que no fueron responsables de la dermatosis original mantienen
este problema cutáneo recidivante crónico.
Dermatitis por fotosensibilidad (fototóxica o fotoalérgica)
La mayoría de las fotorreacciones sobre la piel son de origen fototóxico.
Las fuentes de luz artificiales o naturales, solas o combinadas
con varios agentes químicos, plantas o fármacos, pueden
inducir una respuesta fototóxica o de fotosensibilidad.
La reacción
fototóxica suele limitarse a las zonas expuestas a la luz,
mientras que la reacción de fotosensibilidad suele desarrollarse en
superficies no expuestas.
Algunos ejemplos de sustancias químicas
fotorreactivas son los productos de destilación del alquitrán de
hulla, como la creosota, la brea de alquitrán y el antraceno.
Los
miembros de la familia de plantas Umbelliferae son productos fotorreactivos
bien conocidos.
Entre los miembros de la familia
figuran la chirivía, el apio, las zanahorias, el hinojo y el eneldo.
Los psoralenos son el agente reactivo de estas plantas.