El ser humano vive inmerso en conflictos personales porque siente amenazada sus creencias e integridad como individuos.
Esto además está siendo incentivando por la justicia social, y por ende el individuo busca refugio en aquel con quien se sienta identificado.
El mundo cambió radicalmente con la entrada al siglo XXI, y observamos un quiebre del orden social que se tenía conocido del siglo pasado.
Hoy la gente se debate su posición y sus derechos en una sociedad que tiene tres frentes de conflicto distintos : aquellos que se sienten minoría y buscan privilegios ; aquellos que defienden la postura de una sociedad conservadora de las costumbres del siglo pasado y aquellos que buscan un equilibrio entre ambos a partir de las responsabilidades que atañe a ambos grupos el tener un lugar y unos derechos en la sociedad y su alcance a largo plazo.
La primera década del siglo XXI hasta lo que llevamos de el ha tenido un conflicto trascendental marcado por complacer intereses personales, muchos de ellos ligados a identidad sexual o personal contra aquellos que ven sus deseos como aberraciones o locuras que dañan el equilibrio social.
La solución más práctica en este caso es la educación adecuada para hacer entender que la búsqueda de esos placeres no es malo y que basta con acercarse más a los efectos positivos que estos puedan generar a la sociedad y de igual forma educar respecto a las responsabilidades y consecuencias que causaría el saciarse de forma inconsciente e irrespetando a todo aquel que no se sume a lo que este hace.