Jesus es un modelo a seguir porque representa un estilo de vida y realización personal que conduce a la felicidad.
Imitar a Jesús es asumir una manera de vivir centrada en el amor, el respeto al otro, la caridad, la justicia y el bien común.
Por ello, se presenta esta opción como algo que da plenitud a la vida humana, especialmente a su dignidad.
En nuestro proceso de crecimiento, los seres humanos tendemos a imitar conductas que luego asumimos en la reflexión.
Además siempre queremos ver el final, a que nos lleva y cuáles son los adelantos que no brinda alguien que ya ha transitado el camino.
Jesús va adelante, se muestra como el camino y e final del camino por ello es el modelo auténtico.
Jesús siempre representa un ideal, pero no una idea.
Ideal porque es algo concreto a seguir.
Es un humano entre humanos.
No es una ilusión, recordemos que el que vive de ilusiones muere de desengaños.
Por tanto, Jesús es la realización plena del amor y la virtud.