El canon bíblico constituye una forma de distinguir los libros cristianos - inspirados y transmitidos por Dios - considerados los únicos aptos para ser leídos en sus celebraciones.
El cristianismo dispone de la biblia, un compendio de libros judíos aceptados como verdaderamente inspirados por Dios (viejo testamento) y los escritos posterior a la vida de Jesús, que resumian su vida, muerte y enseñanzas (nuevo testamento), que debian cumplir con requisitos para ser aceptados : Los textos debian ser redactados por los apóstoles de Jesús o alguno de sus seguidores.
Las celebraciones religiosas de los primeros cristianos debían fundamentarse en el uso de estos textos.
Que no existiera discrepancias entre los nuevos textos y los textos previamente aceptados.
Los libros no aceptados se denominan apócrifos, dado que no existe evidencia clara de su inspiración divina o no coinciden con los lineamientos de los libros aceptados.