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Necesito un resumen del cuento : (la duración de la vida), Que también se llama (los años de vida) Por Favor?

Necesito un resumen del cuento : (la duración de la vida), Que también se llama (los años de vida) Por Favor.

Pregunta de Religión · 1 respuesta · 2 votos · mejor respuesta de Duvantabares19

Cómo hacerlo

  1. Lee o repasa el contenido sobre cuento : (la duración de la vida), Que también se llama (los años de vida) Por Favor? e identifica las ideas principales.
  2. Anota los puntos clave con tus propias palabras, sin copiar.
  3. Ordena las ideas siguiendo el inicio, el desarrollo y el final.
  4. Redacta el resumen en pocos párrafos y revísalo al terminar.

En resumen

Respuesta : es una Narración breve, oral o escrita, en la que se narra una historia de ficción con un reducido número de personajes, una intriga poco desarrollada y un clímax y desenlace final rápidos.

Respuestas de la comunidad

Mejor respuesta

Duvantabares19
3

Respuesta : es una Narración breve, oral o escrita, en la que se narra una historia de ficción con un reducido número de personajes, una intriga poco desarrollada y un clímax y desenlace final rápidos.

Explicación : Cuando Dios Nuestro Señor, después de crear el mundo, se disponía a asignar a cada una de sus criaturas el tiempo de duración de su vida, acercandosele el asno y le dijo : - Señor, ¿cuántos años viviré?

- Treinta - respondió el Creador - .

¿Te parece bien?

- ¡Ah, Señor!

- respondió el asno - , son muchos años.

Considerad mi penoso destino : desde la mañana hasta la noche transportando pesadas cargas, llevando sacos de grano al molino para que otros coman pan, mientras a mí se me azuza y reanima a latigazos y puntapiés.

¡Acortadme un poco la vida!

Compadeció Nuestro Señor y le redujo la cifra a doce años.

El asno se retiró consolado, y presente el perro.

- ¿Cuánto tiempo quieres vivir?

- pregunto el Creador - .

Al asno pareciéndole demasiados treinta años, pero a ti te parecerán bastantes.

- Señor - contestó el perro - .

¿Lo queréis así?

Pensad en lo que deberé correr ; mis pies no resistirán tanto tiempo ; y una vez haya perdido la voz para ladrar y los dientes para morder, ¿qué otro recurso me quedará sino el ir de un rincón a otro y pasarme el tiempo gruñendo?

Nuestro Señor comprendió que tenía razón, y le restó doce años.

A continuación llegó el mono.

- A ti seguramente te satisfarán treinta años, ¿verdad?

- díjo el Señor - .

Tú no necesitas trabajar como el asno y el perro, y siempre estás de buen humor.

- ¡Ay, Señor!

- exclamó el mono - .

Lo parece, pero la realidad es muy distinta.

Cuando llueven papas de mijo, yo no tengo cuchara.

Estoy condenado a gastar bromas y a hacer muecas para que la gente ría, y cuando me dan una manzana y la muerdo, resulta que está verde.

¡Cuán a menudo se oculta la tristeza tras el regocijo!

No resistiré treinta años.

Dios, piadoso, le asignó sólo diez.

Finalmente, se presentó el hombre, contento, sano, fresco, y pidió a Dios que fijase su tiempo de vida.

- Vivirás treinta años - díjo el Señor - , ¿Tienes bastante?

- Muy poco es - observó el hombre - .

Cuando haya construido mi casa y el fuego arda en mi hogar propio ; cuando haya plantado árboles y empiecen a florecer y dar fruto ; cuando empiece a gozar de la vida, entonces habré de morir.

¡Oh, Señor, concédeme más tiempo!

- Te añadiré los dieciocho años del asno - dijo Dios.

- No basta - contestó el hombre.

- Pues tendrás también los doce del perro.

- Todavía es poco - insistió el hombre.

- Mira, te concedo aún los doce del mono, pero no más.

Y el hombre se marchó, aunque no satisfecho.

He aquí por qué le vida del hombre dura setenta años.

Los treinta primeros son los suyos propios, y pasan rápidamente ; está sano, alegre, trabaja con ardor y disfruta de la vida.

Siguen luego los dieciocho del asno, en que debe llevar una carga sobre otra : tiene que transportar lo que se comerá otro y recibir golpes y puntapiés en premio de sus leales servicios.

Llegan después los doce años del perro : ahí lo tenéis por los rincones, gruñendo y sin dientes para mascar.

Y cuando este período termina, cierran su vida los diez años del mono : se le ablandan los cascos, se vuelve extravagante, hace toda clase de tonterías y es el haz merreír de los chiquillos.