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¿ En que consiste el mandamieto del amor?

¿ En que consiste el mandamieto del amor?

Pregunta de Religión · 1 respuesta · 9 votos · mejor respuesta de Dennislisbeth

En resumen

El mandamiento del amor "La meditación para cada día" Francisco Fernández Carvajal Consideremos en primer lugar que Nuestro Señor quiere que su alegría esté en nosotros.

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Mejor respuesta

Dennislisbeth
1

El

mandamiento del amor

"La

meditación para cada día"

Francisco

Fernández Carvajal

Consideremos

en primer lugar que Nuestro Señor quiere que su alegría

esté en nosotros.

Es necesario asombrarse y llenarse de esperanza

ante ese deseo divino de hacernos partícipes de su felicidad,

por insólito que nos parezca.

Ciertamente insólito, pues

habla Jesús de una felicidad imposible para el hombre, que cuenta

sólo con sus capacidades humanas, por muy excepcionales que pudieran

ser.

Para que mi alegría esté en

vosotros y vuestra alegría sea completa, dijo a sus discípulos.

Es, pues, el Amor de Dios origen de esa felicidad inimaginable : un bien

siempre mejor que cualquiera de nuestros "locos" sueños

de este mundo.

Por

fabuloso que fuera nuestro sueño sería imposible que llegáramos

a pensar en lo que Dios desea otorgarnos : Ni ojo

vio, ni oído oyó, ni pasó por el corazón

del hombre, las cosas que preparó Dios para los que le aman,

según afirma san Pablo.

Por otra de parte, ya sabemos que jamás

llega a satisfacernos plenamente lograr nuestras más atrevidas

ilusiones : casi inmediatamente sentimos la necesidad de intentar nuevos

y sucesivos objetivos que, en la práctica, tampoco serán

capaces de satisfacer esas inevitables expectativas de felicidad colmada

naturales en todo hombre.

Jesús, en cambio, promete a sus apóstoles

su alegría, una alegría para ellos completa.

Todo ha de

ser consecuencia del amor de Dios en nosotros ; un amor por los hombres

como el amor que el Padre eterno tiene por su Hijo, Jesucristo.

Ese

amor de Dios, que nos quiere saciar por completo, llega a ser eficaz

si es correspondido por nuestra parte : Si guardáis

mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado

los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Jesús,

en efecto, va por delante, se nos anticipa, nos da ejemplo al cumplir

en todo la voluntad del Padre : así permanece en su amor ; y así

debemos cada uno permanecer en el amor de Jesucristo.

Os

he dicho esto para que mi alegría esté en vosotros y vuestra

alegría sea completa, declara a los doce, tras haberles

revelado que en adelante podrían vivir su misma vida, su mismo

amor, guardando sus mandamientos.

Ciertamente no es posible pensar en

una felicidad mayor sobre la tierra, que sentirse en posesión

de la vida íntima de la Trinidad : Padre, Hijo y Espíritu

Santo, amados por las divinas Personas con un Amor tan inmenso como

dulce y eterno : Si alguno me ama, guardará

mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos

morada en él.

Recordemos

además que el amor de Jesús, ese que contemplamos como

reflejo del amor trinitario, es de entrega completa en favor de los

hombres ; así lo había mostrado hasta entonces, durante

los tres años de su vida pública junto a sus discípulos,

y así, sobre todo, lo iba a consumar inmediatamente, en las largas

horas de su Pasión : las úlimas de su vida mortal en este

mundo.

Su entrega amorosa hasta ese día, había sido ejemplo

y como el preludio de su definitivo anonadamiento por el hombre.

Que

os améis los unos a los otros como yo os he amado, dice

a sus apóstoles, que queremos ser cada uno.

Fijándonos,

pues, en su amor : entrega de su propia vida por la humanidad, aprendemos

cual debe ser la medida de nuestro amor con obras por los demás.

Nadie

tiene amor más grande que el de dar uno la vida por sus amigos,

nos recuerda también a nosotros.

Pues entendemos que amar mucho

a otro supone hacer por él, por su bien, cuanto podamos, desvivirse

por él : "la vida ya no me la para más", tendríamos

que poder decir sinceramente.

Y siendo Jesucristo perfecto Dios y perfecto

hombre, de Él proviene el mayor amor que podemos pensar.

En efecto,

al día siguiente de hablar así iba a cumplir en sí

mismo –dando la vida por la humanidad, sus amigos– ese modo ideal y

perfecto de amar.

Ama

a los hombres hasta el extremo, dando su vida, porque nos ha tomado

como amigos.

La entrega de Cristo por cada uno –prueba de su amistad–

sin merecimiento nuestro, es de un afecto que no hemos buscado los hombres.

Tampoco se debe de algún modo a nuestra virtud, como tantas veces

sucede en las amistades entre nosotros.

Dios nos llama amigos y lo somos

por pura iniciativa suya.

A partir de esa oferta divina, cada uno es

libre para aceptar o no a Dios.

Cristo, por propia iniciativa, nos eleva

al orden sobrenatural, nos quiere como amigos, y por ello podemos sentirnos

con razón por encima del resto de las criaturas de este mundo,

que deben atenerse –sin libertad– a unos criterios que les son preestablecidos.

Tampoco pueden ofender a Dios ni pueden amarle.

Sólo el hombre

es en este mundo capaz de la divinidad, aunque también sólo

él pueda condenarse.

Preguntas frecuentes

¿ En que consiste el mandamieto del amor?

El mandamiento del amor "La meditación para cada día" Francisco Fernández Carvajal Consideremos en primer lugar que Nuestro Señor quiere que su alegría esté en nosotros.