El motivo básico por el cual los conquistadores españoles inicialmente procuraron un trato amable, gentil con los pueblos indígenas de américa fue por interés : se encontraban en un lugar totalmente extraño, por lo cual requerían congraciarse con los habitantes originarios, para que les mostraran el lugar, las fuentes de comida, agua y los yacimientos de riquezas minerales como el oro y la plata.
El fervor religioso, por el contrario, fue la excusa por excelencia para someterlos al exterminio sistemático, esclavitud y vejámenes de todo tipo (incluyendo la conversión religiosa al catolicismo) porque, a fin de cuentas, al ser paganos (no creyentes de los dogmas de la iglesia), tez oscura, de habla y rasgos impropios, eran concebidos por el invasor como poco más que animales.