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De que manera se relaciona el reino de Dios con el mandamiento del amor?

De que manera se relaciona el reino de Dios con el mandamiento del amor?

Pregunta de Religión · 1 respuesta · 7 votos · mejor respuesta de Zambaladnanaseleni

En resumen

El amor al prójimo se debe hacer evidente ante todo en la comunidad : “Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación" (Ro. 15 : 2). Jesús enseña : “Un mandamiento nuevo os doy : Que os améis unos a otros ; como yo os he amado [. ].

Respuestas de la comunidad

Mejor respuesta

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El amor al prójimo se debe hacer evidente ante todo en la comunidad :

“Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para

edificación" (Ro.

15 : 2).

Jesús enseña : “Un mandamiento nuevo os doy : Que

os améis unos a otros ; como yo os he amado [.

]. En esto conocerán

todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros"

(Jn.

13 : 34 - 35).

Por lo tanto, el amor que los seguidores de Cristo se

profesan entre ellos, es una señal que distingue a la comunidad del

Señor.

El parámetro utilizado para medir su amor pasa por la “regla de oro"

de Mateo 7 : 12 : Que cada uno ame al otro, así como Cristo a los suyos.

Este amor se hizo ostensible en la primera comunidad cristiana cuando la

multitud de creyentes eran “un corazón y un alma" (Hch.

4 : 32).

Igualmente las comunidades fueron exhortadas una y otra vez a que

hubiera en ellas reconciliación, paz y amor.

1 Juan 4 : 7 y los versículos siguientes relacionan el mandamiento del

amor recíproco con el mandamiento del amor a Dios.

El Apóstol describe,

en el envío de su Hijo y en el sacrificio de Cristo, la aparición del

Dios lleno de amor para con los hombres, llegando a la siguiente

conclusión : “Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros

amarnos unos a otros".

Continúa en forma consecuente la ilación de

pensamientos : Si alguno dice : Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es

mentiroso.

Deduce de ello que : “Y nosotros tenemos este mandamiento de

él : El que ama a Dios, ame también a su hermano".

Por ende, el amor a Dios se manifiesta también en la amable

dedicación hacia el hermano y la hermana en la comunidad,

independientemente de su manera de ser o de su posición social.

El

Apóstol Santiago califica de incompatible con la “fe en nuestro glorioso

Señor Jesucristo" que se hagan diferencias dentro de la comunidad.

Sea

donde fuere que estuviesen dirigidos los prejuicios en la comunidad,

estos violan el mandamiento del amor al prójimo.

Santiago concluye de

esto : “.

Pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado" (Stg.

2 : 1 - 9).

El “amor recíproco" evita el ser irreconciliable, los prejuicios, el

menosprecio de algún miembro de la comunidad.

Si ya el mandamiento del

amor al prójimo pide dedicarse a los semejantes y ayudarlos en

situaciones de necesidad, esto debe ser demostrado ante todo en la

comunidad : “Hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la

fe" (Gá.

6 : 10).

El “amor recíproco" es una fuerza especial que hace mantenerse unidos

en la comunidad y confiere calidez a la vida en la misma.

Evita que los

conflictos, que se producen en toda sociedad humana, se conviertan en

disputas constantes.

Capacita para aceptar al hermano y la hermana como

son (Ro.

15 : 7).

Aunque las ideas, las estructuras del pensamiento y la

conducta de algún miembro de la comunidad sean incomprensibles para los

demás, esto no debe llevar a menospreciarlo ni discriminarlo, sino a ser

tolerantes con él.

Además, este amor permite ver el hecho de que el otro también es uno

de los elegidos de Dios, los “santos y amados".

A partir de este

reconocimiento surge el deber de tratarse recíprocamente con entrañable

misericordia, benignidad, humildad, mansedumbre y paciencia.

Si hay

algún motivo de queja, se procurará perdonar conforme a la palabra : “.

De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros".

El

Apóstol Pablo aconseja : “Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que

es el vínculo perfecto" (Col.

3 : 12 - 14).

Cada comunidad local puede ser vista bajo la imagen del cuerpo de

Cristo ; cada uno que pertenece a la comunidad es un miembro de este

cuerpo.

Así todos los miembros de la comunidad están unidos el uno con

el otro y comprometidos el uno con el otro por la cabeza en común : “Dios

ordenó el cuerpo [.

] para [ .

] que los miembros todos se preocupen

los unos por los otros".

Cada uno sirve al bienestar del todo

participando de la vida del otro ; se sobreentiende que es compasivo con

el dolor y se regocija por lo bueno que le sucede al otro.

“De manera

que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un

miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan".

Todos deben

ser conscientes de lo siguiente : “Vosotros, pues, sois el cuerpo de

Cristo, y miembros cada uno en particular" (1 Co.

12 : 26 - 27).

En la primera epístola a los Corintios, en el capítulo 13, el Apóstol

Pablo indica a la comunidad el camino del amor, lo cual finaliza con

las palabras : “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos

tres ; pero el mayor de ellos es el amor".

Si en la comunidad se vive el

amor, las repercusiones serán más amplias de lo que pueden hacer todos

los dones, aptitudes, reconocimientos y sabíduría.

Preguntas frecuentes

De que manera se relaciona el reino de Dios con el mandamiento del amor?

El amor al prójimo se debe hacer evidente ante todo en la comunidad : “Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación" (Ro. 15 : 2).