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¿Cuáles son los milagros de San Martín de Porres?

¿Cuáles son los milagros de San Martín de Porres.

En resumen

Respuesta : Hizo comer a un ratón, un gato y un perro de un mismo plato. Ojalá y te ayude ; ).

Mejor respuesta

Melanirodrigue
8

Respuesta : Hizo comer a un ratón, un gato y un perro de un mismo plato.

Ojalá y te ayude ; ).

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2

. Las

historias de sus milagros son muchas y sorprendentes, éstas fueron

recogidas como testimonios jurados en los Procesos diocesano (1660 - 1664)

y apostólico (1679 - 1686), abiertos para promover su beatificación.

Buena parte de estos testimonios proceden de los mismos religiosos

dominicos que convivieron con él, pero también los hay de otras muchas

personas, pues Martín de Porres trató con gente de todas las clases.

Se le atribuye el don de la bilocación.

Sin salir de Lima, fue visto en

México, en África, en China y en Japón, animando a los misioneros que se

encontraban en dificultad o curando enfermos.

Mientras permanecía encerrado en su celda, lo vieron llegar junto a la cama de ciertos moribundos a consolarlos o curarlos.

Muchos lo vieron entrar y salir de recintos estando las puertas

cerradas.

En ocasiones salía del convento a atender a un enfermo grave, y

volvía luego a entrar sin tener llave de la puerta y sin que nadie le

abriera.

Preguntado cómo lo hacía, siempre respondía : "Yo tengo mis

modos de entrar y salir".

Se le reputó control sobre la naturaleza, las plantas germinaban antes

de tiempo y toda clase de animales atendían a sus mandatos.

Uno de los episodios más conocidos de su vida es que hacía comer del

mismo plato a un perro, un ratón y un gato en completa armonía.

Se le atribuyó también el don de la sanación, de los cuales quedan

muchos testimonios, siendo las más sorprendentes la curación de enfermos

desahuciados.

"Yo te curo, Dios te sana" era la frase que siempre solía

decir para evitar muestras de veneración a su persona.

Según los testimonios de la época, a veces se trataba de curaciones

instantáneas, en otras bastaba tan sólo su presencia para que el enfermo

desahuciado iniciara un sorprendente y firme proceso de recuperación.

Normalmente los remedios por él dispuestos eran los indicados para el

caso, pero en otras ocasiones, cuando no disponía de ellos, acudía a

medios inverosímiles con iguales resultados.

Con unas vendas y vino tibio sanó a un niño que se había partido las

dos piernas, o aplicando un trozo de suela al brazo de un donado

zapatero lo curó de una grave infección.

Muchos testimonios afirmaron que cuando oraba con mucha devoción, levitaba y no veía ni escuchaba a la gente.

A veces el mismo Virrey que iba a consultarle (aún siendo Martín de

pocos estudios) tenía que aguardar un buen rato en la puerta de su

habitación, esperando a que terminara su éxtasis.

Otra de las facultades atribuidas fue la videncia.

Solía presentarse ante los pobres y enfermos llevándoles determinadas

viandas, medicinas u objetos que no habían solicitado pero que eran

secretamente deseadas o necesitadas por ellos.

Se contó además entre otros hechos, que Juana, su hermana, habiendo

sustraído a escondidas una suma de dinero a su esposo se encontró con

Martín, el cual inmediatamente le llamó la atención por lo que había

hecho.

También se le atribuyó facultades para predecir la vida propia y ajena, incluido el momento de la muerte.

De los relatos que se guardan de sus milagros, parece deducirse que Martín de Porres no les daba mayor importancia.

A veces, incluso, al imponer silencio acerca de ellos, solía hacerlo

con joviales bromas, llenas de donaire y humildad.

En la vida de Martín

de Porres los milagros parecían obras naturales.