Numerosos cristianos han sufridopersecucionespor parte de no cristianos e incluso de otros cristianos de creencias diversas o más o menos estrictas durante la historia delcristianismo.
Tales persecuciones tienen o tuvieron varios grados de intensidad, desde el arresto sin garantías, la mengua de derechos públicos, el encarcelamiento, el azotamiento y latortura, hasta la ejecución, llamadamartirio, pasando por el pago de un impuesto suplementario —como el caso de losmozárabes—, la confiscación de sus bienes o incluso la destrucción de sus propiedades, su arte, sus libros y sus símbolos o la incitación a abjurar de sus principios y delatar a otros cristianos.