Dijo Jehová a Samuel : ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel?
Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey.
Y dijo Samuel : ¿Cómo iré?
Si Saúl lo supiera, me mataría.
Jehová respondió : Toma contigo una becerra de la vacada, y di : A ofrecer sacrificio a Jehová he venido.
Y llama a Isaí al sacrificio, y yo te enseñaré lo que has de hacer ; y me ungirás al que yo te dijere.
Hizo, pues, Samuel como le dijo Jehová ; y luego que él llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron a recibirle con miedo, y dijeron : ¿Es pacífica tu venida?
El respondió : Sí, vengo a ofrecer sacrificio a Jehová ; santificaos, y venid conmigo al sacrificio.
Y santificando él a Isaí y a sus hijos, los llamó al sacrificio.
Y aconteció que cuando ellos vinieron, él vio a Eliab, y dijo : De cierto delante de Jehová está su ungido.
Y Jehová respondió a Samuel : No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho ; porque Jehová no mira lo que mira el hombre ; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.
Entonces llamó Isaí a Abinadab, y lo hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo : Tampoco a éste ha escogido Jehová.
Hizo luego pasar Isaí a Sama.
Y él dijo : Tampoco a éste ha elegido Jehová.
E hizo pasar Isaí siete hijos suyos delante de Samuel ; pero Samuel dijo a Isaí : Jehová no ha elegido a éstos.
Entonces dijo Samuel a Isaí : ¿Son éstos todos tus hijos?
Y él respondió : Queda aún el menor, que apacienta las ovejas.
Y dijo Samuel a Isaí : Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí.
Envió, pues, por él, y le hizo entrar ; y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer.
Entonces Jehová dijo : Levántate y úngelo, porque éste es.
Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos ; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David.
Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.
El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová.
Y los criados de Saúl le dijeron : He aquí ahora, un espíritu malo de parte de Dios te atormenta.
Diga, pues, nuestro señor a tus siervos que están delante de ti, que busquen a alguno que sepa tocar el arpa, para que cuando esté sobre ti el espíritu malo de parte de Dios, él toque con su mano, y tengas alivio.
1 Samuel 16 : 1 - 16.