Respuesta : Un día quise dar un paseo de esos que nunca doy me encontré con un niño que quise ayudar por que vendía melones y el pequeño me dijo con toda confianza que no necesitaba mi ayuda.
Bueno mi conciencia estaba en paz y muy tranquila no es como si no le hubiese estrechado la mano, cuando me puse a caminar me entró sed y quise comprar algo y resulta que el niño me engaño por mi dinero ya no estaba.
Vi a una mujer beberse un refresco y sentí envidia!
Por que no cuide mejor mi dinero pues un rato después me encontré con un puñado de gente que estaban bebiendo y me ofrecieron algo pues entonces me puse muy alegre y sonreí aún había gente buena en nuestra sociedad, entonces pues le prometí colaborar y participar en su evento y desde entonces viví en armonía, sin egoísmo y con mucho amor.