El sofisticado edificio del cuerpo humano no seria mas que un fardo amorfo de órganos, huesos y músculos si el sistema nervioso no le prestara la chispa que lo tensa.
Los nervios nos ordenan que músculos han de estar relajados o contraídos, avisan de los olores, ruidos e impresiones que estamos percibiendo ; desencadenan el llanto el estornudo o el bostezo.
Como un autentico sistema telegráfico, los nervios pasan los informes del mundo exterior, o del interior del cuerpo, hasta la médula espinal y el cerebro, donde este perfecto conmutador se ocupa de emitir ordenes que los mismos nervios se encargaran de transmitir de vuelta y ejecutar.
Los mensajes van y vienen por esa especie de red electrificada que son las fibras nerviosas.