Las glándulas mucosas de la piel de los anfibios, secretan mucus, la mantienen húmeda para permitir la respiración cutánea.
De ahí que los anfibios necesiten que su piel se mantenga siempre húmeda.
Poseen gran cantidad de pequeños vasos sanguíneos debido a que éstos llevan el oxígeno a distintos tejidos y el dióxido de carbono a la capa externa de la piel, por la estructura de su piel son extremadamente sensibles al entorno y más aún a la contaminación.
Por ello son excelentes indicadores biológicos de salubridad en el medio.
Si el agua o aire son afectados negativamente dichas poblaciones disminuirán.