Esto supone que a presiones altas de oxígeno (en los capilares que irrigan los pulmones) la hemoglobina tiende a saturarse de oxígeno, a recogerlo (lo que además se ve favorecido por el comportamiento alostérico de la propia proteína, pero eso es otra historia).
Así que a presiones altas el oxígeno tiende a unirse.
También influye el efecto Bohr, que es un poco largo de contar, pero en definitiva refuerza este hecho que permite a la hemoglobina captar eficientemente el oxígeno en los pulmones (donde la presión es alta) y luego soltarlo fácilmente donde se necesita (en los tejidos, donde la presión de oxígeno es mucho más baja, debido a que se está consumiendo, respirando).