Encontró cierta correlación distinta a la ya hallada por [Newlands].
Buscó, entonces, determinar los volúmenes atómicos de los elementos.
Para obtenerlos, pesó cantidades en gramos numéricamente iguales al entonces, peso atómico de cada elemento : por ejemplo, un gramo de hidrógeno, 16 gramos de oxígeno, etc.
Después midió el volumen que ocupaban estos pesos a la misma temperatura y presión.
Supuso que la diferencia que se apreciaba tenía que reflejar la diferencia real del volumen de un elemento a otro.
Al graficar los valores que obtuvo, en función de los pesos atómicos, observó que se presentaban una serie de ondas con ascenso en el peso atómico que correspondían a un incremento en sus propiedades físicas.
Meyer publicó su trabajo en 1870.