PsicologíaBásico1 respuestas

Cuento de amor con inicio nudo descenlace?

Cuento de amor con inicio nudo descenlace.

En resumen

"La noche del oráculo" Paul Auster Inicio Había estado mucho tiempo enfermo. Cuando llegó el día de salir del hospital, apenas sabía andar, casi no recordaba quién era. Haga un esfuerzo, me dijo el médico, y en tres o cuatro meses volverá a habituarse a las cosas.

Mejor respuesta

Aurix
4

"La noche del oráculo"

Paul Auster

Inicio

Había

estado mucho tiempo enfermo.

Cuando llegó el día de salir del hospital,

apenas sabía andar, casi no recordaba quién era.

Haga un esfuerzo, me

dijo el médico, y en tres o cuatro meses volverá a habituarse a las

cosas.

No le creí, pero de todos modos seguí su consejo.

Me habían

desahuciado, y ahora que había desbaratado sus predicciones y seguía

misteriosamente con vida, ¿qué otra cosa podía hacer sino vivir como si

tuviera un futuro por delante?

Nudo

Cuando acabé de leer ese

artículo por primera vez, dije para mis adentros : Ésta es la historia

más horrible que he leído en mi vida.

Si ya era bastante difícil

asimilar la información sobre el niño, cuando llegué al episodio del

apuñalamiento en el cuarto párrafo, comprendí que estaba leyendo una

historia sobre el fin de la humanidad, que aquella habitación del Bronx

era el sitio exacto sobre la tierra donde la vida humana había perdido

su significación.

Me detuve unos momentos, intentando recobrar el

aliento, tratando de dejar de temblar, y luego leí el artículo de nuevo.

Esta vez los ojos se me llenaron de lágrimas.

Fue algo tan súbito, tan

inesperado, que inmediatamente me tapé la cara con las manos para que no

me vieran llorar.

Si la cafetería no hubiera estado llena de clientes,

probablemente me habría derrumbado en un verdadero acceso de llanto.

No

llegué a ese extremo, pero tuve que emplear todas mis fuerzas para

contenerme.

Desenlace

No sé cuanto tiempo pasé así,

pero mientras las lágrimas manaban de mis ojos, me sentía feliz, más

feliz por estar vivo de lo que me había sentido jamás.

Era una felicidad

que estaba más allá del consuelo, más allá del dolor, más allá de toda

la fealdad y la belleza del mundo.

Finalmente, el llanto cedió y me

dirigí a la habitación a cambiarme de ropa.

Diez minutos después, estaba

otra vez en la calle, camino del hospital para ver a Grace.