Durante el siglo XIX, España sufrió la pérdida de los últimos residuos de su viejo imperio
colonial frente al empuje irresistible del nuevo imperialismo norteamericano.
La pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, significó un gran golpe para
la opinión pública española, dando lugar a la llamada “crisis del 98”.
El estallido del
conflicto se vio motivado por los siguientes hechos :
·
Inexistencia de una política colonial
·
El imperialismo norteamericano, en necesidad de
nuevos mercados donde ubicar los excedentes de producción y de capital, fijó su
atención en los territorios españoles del Pacífico y del Caribe.
La insurrección fue liderada por
un grupo de independentistas a cargo de José Martí.
La actitud negociadora del Gral Martínez Campos,
se convirtió en una táctica militar de aplastamiento a la insurrección.
Por negarse
a tomar medidas en contra de la población civil, se solicitó su regreso a la
península, y es por esto que al gobierno no le quedó otra salida que enviar al
general Weyler, quiendividió el
territorio mediante largas líneas fortificadas al mar, para evitar el apoyo
civil a los sublevados.
Se entraba así en una guerra
larga y dura como consecuencia del envío de armas, municiones y equipamientos varios a los
independentistas desde Estados Unidos.
Desde ese momento se intensificó la
intervención de Estados Unidos mediante una nota del gobierno norteamericano
ante el español que protestaba por la dureza del Gral Weyler, al tiempo que
exigía rápida pacificación de la isla.
Meses después, el presidente Mckinley amenazó
con una intervención militar si España no accedía a la venta de la isla por 300
millones de dólares, oferta que fue rechazada, tanto por la regente María
Cristina como por el gobierno.
El movimiento autonomista criollo
se desarrolló en Puerto Rico a partir del descontento generado por la miseria,
el analfabetismo y la estructura agraria patriarcal de los cultivadores de
azúcar y café, acrecentando la insurrección cubana el sentimiento
independentista puertorriqueño.
No obstante, las manifestaciones de fidelidad a
España fueron constantes.
Fue la decisión norteamericana de apoderarse de este
territorio lo que decidió el futuro de esta isla.
La insurrección filipina tuvo su
origen en el descontento de ciertos grupos indígenas con la administración
española y con las órdenes religiosas, cuyos intereses materiales parecían
prevalecer sobre los apostólicos.
Este descontento derivó hacia unos
sentimientos independentistas que fueron canalizados por José Rizal.
La expansión del movimiento
independentista se generalizó coincidiendo con el envío de un general español,
tras una enérgica y metódica acción militar que acabó con el conflicto.
Y en el
intento de Emilio Aguinaldo de retomar el conflicto por Filipinas, éste coincidió
con el inicio de la guerra hispanoamericana.
La guerra hispanoamericana
comenzó con el hundimiento, en 1898, del acorazado Maine, fondeado en la bahía
de la Habana con la excusa de proteger los intereses norteamericanos en Cuba.
La guerra comenzó después del ultimátum norteamericano que
exigía a España la renuncia inmediata a su soberanía sobre Cuba, y se
desarrolló en dos escenarios muy alejados entre sí : el Pacífico y
el mar de las Antillas, en el océano Atlántico.
El Tratado de París (1898) fue un
dictado de exigencias norteamericanas que España tuvo que acatar sin
posibilidad de réplica, de cuya ratificación fueron excluidos cubanos,
filipinos y puertorriqueños.
Por este tratado España cedía a los EEUU : Puerto
Rico, Islas Guam, Filipinas y reconocía la independencia de Cuba.
En definitiva,
mientras las potencias europeas, lanzadas a la carrera colonial, se repartían
el mundo.
España quedaba no sólo marginada del reparto, sino que perdía sus
posesiones.
El desastre del 98
abrió un debate sobre las responsabilidades de la guerra, el revisionismo
político y el regeneracionismo social.
Aunque España nunca debió aceptar la guerra,
las clases dirigentes no supieron afrontar la impopularidad que hubiera
supuesto un enfoque realista de la cuestión.
El 98 marcó, junto con el fin del
dominio colonial, la irrupción de la burguesía no integrada en los bloques de
poder, de la pequeña burguesía, de los intelectuales y de la clase obrera, en
la crítica y en el replanteamiento de España como nación y de las posibles
salidas a la realidad sociopolítica del país.
En el documento 2 tenemos al
Presidente del Consejo de Ministros el 23 de Febrero de 1899, el cual discute
un escenario distinto ante la Guerra con Estados Unidos, donde la opción de
rendirse ante el ultimátum que ésta potencia había impuesto a España no hubiese
implicado la desgracia que vivía España luego de la humillación no solo de la
derrota en la guerra, sino del Trata de Paz posterior.
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