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¿quien me pude dar un cuento corto?

¿quien me pude dar un cuento corto?

En resumen

Érase una vez dos niñas muyamigasllamadas Sara y Lucía. Se conocían desde que eran muy pequeñas y compartían siempre todo la una con la otra. Un día Sara y Lucía salieron de compras. Sara se probó una camiseta y le pidió a su amiga Lucía suopinión.

Mejor respuesta

ALeJaNdRo16años
9

Érase una vez dos niñas muyamigasllamadas Sara y Lucía.

Se conocían desde que eran muy pequeñas y compartían siempre todo la una con la otra.

Un día Sara y Lucía salieron de compras.

Sara se probó una camiseta y le pidió a su amiga Lucía suopinión.

Lucía, sin dudarlos dos veces, le dijo que no le gustaba cómo le quedaba y le aconsejó buscar otro modelo.

Entonces Sara se sintió ofendida y se marchóllorandode la tienda, dejando allí a su amiga.

Lucía se quedó muy triste y apenada por la reacción de su amiga.

No entendía suenfadoya que ella sólo le había dicho la verdad.

Al llegar a casa, Sara le contó a su madre lo sucedido y su madre le hizo ver que su amiga sólo había sidosinceracon ella y no tenía que molestarse por ello.

Sara reflexionó y se dio cuenta de que su madre tenía razón.

Al día siguiente fue corriendo a disculparse con Lucía, que la perdonó de inmediato con una gran sonrisa.

Desde entonces, las dos amigas entendieron que la verdaderaamistadse basa en la sinceridad.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado, y el que se enfade se quedará sentado.

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Respuesta 2

Judelco004
2

Había una vez un conejito soñador que vivía en una casita en medio del

bosque, rodeado de libros y fantasía, pero no tenía amigos.

Todos le

habían dado de lado porque se pasaba el día contando historias

imaginarias sobre hazañas caballerescas, aventuras submarinas y

expediciones extraterrestres.

Siempre estaba inventando aventuras como

si las hubiera vivido de verdad, hasta que sus amigos se cansaron de

escucharle y acabó quedándose solo.

Al principio el conejito se

sintió muy triste y empezó a pensar que sus historias eran muy aburridas

y por eso nadie las quería escuchar.

Pero pese a eso continuó

escribiendo.

Las historias del conejito eran increíbles y le

permitían vivir todo tipo de aventuras.

Se imaginaba vestido de

caballero salvando a inocentes princesas o sintiendo el frío del mar

sobre su traje de buzo mientras exploraba las profundidades del océano.

Se

pasaba el día escribiendo historias y dibujando los lugares que

imaginaba.

De vez en cuando, salía al bosque a leer en voz alta, por si

alguien estaba interesado en compartir sus relatos.

Fin.