PENSAMIENTO”
“… Hay una forma de ordenar la experiencia y de construir la realidad que se vale de formas discursivas como la descripción, la explicación, la demostración y la argumentación.
Cuando describimos representamos lingüísticamente el mundo real o imaginario y, de esta manera, expresamos con palabras la forma de percibir el mundo a través de los sentidos y a través de nuestra mente que asocia, recuerda, imagina e interpreta.
Cuando explicamos intentamos proporcionar información sobre algo ; se trata de hacer saber, hacer comprender y aclarar un conocimiento que no se pone en cuestión.
Cuando comentamos, explicamos, demostramos o confrontamos ideas, conocimientos, opiniones, creencia o valoraciones, vamos tejiendo con el lenguaje una trama “argumentativa”.
Bruner denomina esta modalidad de pensamiento paradigmática o lógico - científica y la diferencia de la modalidad narrativa.
Ambas son irreductibles entre sí aunque pueden ser complementarias.
Difieren sobre todo, en sus procesos de verificación : “mientras que en la argumentación la verificación se realiza por medio de procedimientos que permiten establecer una prueba formal y empírica, en el otro no se establece la verdad sino la verosimilitud”.
Cuando hablamos de la realidad que nos rodea, bajo la modalidad paradigmática, intentamos siempre “trascender lo particular buscando niveles de abstracción cada vez más altos”.
La mayoría de los contenidos del currículo escolar utiliza estas formas discursivas, porque las ciencias tienen tanto una dimensión descriptiva como explicativa y demostrativa.
El discurso de las disciplinas científicas que se enseñan en la escuela se organiza utilizando estrategias discursivas tales como la definición, la clasificación, la reformulación, la ejemplificación, la analogía, la citación, que son propias de los textos explicativos.
De estos modos discursivos el más complejo es aquel que un interlocutor utiliza para convencer al otro, persuadirlo o provocar su adhesión.
Eso lo lleva a dominar una variedad de habilidades cognitivas - lingüísticas.
Según Calsamiglia y Tusón, el objeto de una argumentación siempre es un tema dudoso, problemático, que puede ser visto desde diferentes puntos de vistas.
En este caso, el locutor desea expresar una forma de interpretar la realidad tomando posición y la hace saber a través de un discurso oral o escrito de carácter polémico, contraponiendo dos o más posturas sobre el mismo tema.
Generalmente, el esquema de una argumentación es el siguiente : (1) se parte de unos datos iniciales o de una premisa ; (2) se proponen argumentos para defender un nuevo enunciado, que se deriva de la premisa ; (3) se llega a la conclusión.
Siempre hay, implícitamente o explícitamente, un diálogo porque hay una confrontación : el que argumenta propone y debe buscar argumentos para convencer a su oponente de su tesis (en algunas ocasiones el auditorio somos nosotros mismos y en nuestro interior nos dividimos en dos interlocutores).
Históricamente, se ha deliberado sobre la diferencia entre convencer y persuadir al otro.