A - El narrador se obsesiona con los Ajolotes que ve desde la vidriera y su paciente pero canibalesca e hipnotizante figura y mirada, al punto de setirse que es una.
B - La reacción de aquellos quienes le miran atontarse ante los ajolotes es de creer que le fascina ver esas criaturas, cuando es todo lo contrario.
C - La vidriera es más bien un nexo entre dos realidades, la propia del narrador, donde iba todos los días a ver a los ajolotes, y a su vez, le sumerge en la idea de sentirse un ajolote, y que este y sus sentidos son devorados poco a poco por el extraño animal.