En su vertiente social y política, el estallido de la crisis de la sociedad colonial venezolana permitió en su momento la maduración de un conjunto de situaciones que merecen destacarse.
En primer término, la guerra facilitó la decantación de las llamadas "ideas francesas" hasta convertirlas en ideas bolivarianas, es decir, en ideas nacionales.
Dicho de otro modo, las consignas de libertad, igualdad, fraternidad y propiedad que alimentaban el ideario claramente burgués de la Revolución Francesa fueron reelaboradas por la elite política que acompañaba a Simón Bolívar, quien, al constatar las consecuencias sociales que había producido la difusión de dichos postulados entre los esclavos, los mulatos y los indígenas, encontró en el cuerpo de los militares republicanos al sector social que le permitió cumplir con el doble propósito de crear una república independiente y, al mismo tiempo, satisfacer las aspiraciones de los individuos integrantes de la sociedad de ese momento con respecto a la libertad, la igualdad y la propiedad.
La reflexión de Bolívar partía del análisis de distintos hechos traumáticos, tales como el hundimiento de la recién creada República venezolana en el año 1812, el fracaso del restablecimiento de la misma al año siguiente, en 1813, y la caída del gobierno republicano en la Nueva Granada, ocurrido en 1815.
Desde el Manifiesto de Cartagena, escrito en 1812, Simón Bolívar había estado insistiendo en las carencias políticas de la elite ilustrada que propugnaba la independencia.
La guerra civil, la ausencia de unidad, la excesiva valoración del régimen federal, el apego a las ideas religiosas y las simples intrigas política son los puntos que sobresalen en el inventario que sirve de base al balance contundente hecho por el prócer : "nuestra división - afirmó - , y no las armas españolas, nos tornó a la esclavitud".