HistoriaBásico2 respuestas

Resumen del demonio de los andes - Ricardo Palma?

Resumen del demonio de los andes - Ricardo Palma.

Mejor respuesta

Aguilitadildo
4

Respuesta : Explicación :

Otras 1 respuestas

Respuesta 2

Antonio333444
1

Castilla la Vieja dio cuna al soldado que, por sus hazañas, lo llamaron en la Colonia : “el Demonio de los Andes”.

Francisco de Carbajal vino al Perú a apoyar a Francisco Pizarro.

Y a la muerte de este, enfrentó a Almagro.

En Chupas, con sólo un tercio de realistas, venció al enemigo.

Volvía a España, pero lo nombran maestre de campo.

Tras la victoria de lñaquito,

Gonzalo Pizarro pudo liberamos, pero fracasó.

Y al arribo de Gasca, con poderes de Felipe II, Carbajal impidió una traición masiva.

Acosado en el Sur, - en Huarina - y gracias al valor de Carbajal, Pizarro logró su última victoria.

El 9 de abril de 1548, en la batalla de Saxsahuamán (sic), ascendió a Cépeda ; resignándose Carbajal a pelear como simple soldado.

Roto el fuego, se pasaron al campo rival el segundo de Cépeda y el Capitán de la Vega, padre del cronista.

Gasca triunfó con laureles baratos y sin derramamiento de sangre.

Vencido, rodearon a Carbajal sus enemigos con afán de matarlo : mas lo salvó la intervención de un tal Centeno.

- ¿No me conoce?

- le dijo - .

Soy Diego Centeno.

- ¡Dios!

- dijo Carbajal, evocando la traición de Charcas y Huarina - .

Como lo vi siempre de espaldas, no lo reconocí.

A Pizarro, como caballero, lo decapitarían.

Y Carbajal, como plebeyo, sería arrastrado y descuartizado.

Un mercader llegó a cobrarle veinte mil ducados.

Carbajal se des ciñó la vaina de la espada, y le dijo : - Pues, tome a cuenta esta vaina.

Al ser arrastrado, soltó una carcajada y cantó : “¡Qué fortuna!

Niño en cuna, viejo en cuna.

¡Qué fortuna!

”. Querían despedazarlo.

Al verdugo, Juan Enríquez, le dijo feliz : “Hermano, trátame como de sastre a sastre”.

Fue ajusticiado en el mismo campo de batalla el 10 de abril, a los 84 años.

Luego, Gasca ingresaría al Cuzco.

Su ferocidad era proverbial ; pero le reconocían una gran virtud : la fidelidad.

Jamás toleró la perfidia.