Don Diego de Almagro, explorador español, recibió de la Monarquía la empresa de conquista del Perú, lo que le motivó a emprender un gran proceso de colonización, pensando en las riquezas que poseía la civilización Inca.
Almagro decide en determinada ocasión, sitiar y dominar bajo medidas de subyugación a la civilización Inca, bajo el supuesto de que los territorios concedidos correspondían a un potencial Virreinato, dentro de territorio bajo exploración como Tierra Firme, que llevó por nombre Gobernación de Nueva Toledo.
La situación del sitio del Cuzco culmina con su sustitución como conquistador y regente del Nuevo Mundo por el conquistador Francisco Pizarro, quien culmina la empresa y termina de consolidar la conquista española.