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Porque los indígenas enterraban a sus hijos de las ollas de barro?

Porque los indígenas enterraban a sus hijos de las ollas de barro.

Pregunta de Historia · 1 respuesta · 2 votos · mejor respuesta de Lulicia

En resumen

"Desde niño sentí una inclinación por lo extraño, por las cosas que quizás no tienen explicación lógica, soy un convencido de que existen fuerzas astrales que piden nuestra ayuda, y algunos nacemos con el don de escucharlos.

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Mejor respuesta

Lulicia
9

"Desde niño sentí una inclinación por lo extraño, por las cosas que quizás no tienen explicación lógica, soy un

convencido de que existen fuerzas astrales que piden nuestra ayuda, y algunos nacemos con el don de

escucharlos.

Mire le cuento, una vez, estando yo muy joven, trabajaba en una finca propiedad de un cura, que me

pidió el favor de que le buscara el punto más indicado para clavar un tablero de baloncesto.

Con lo que viví ese

día, me di cuenta que tenía que obedecer ese llamado.

Resulta que salí a la cancha, y exactamente en el sitio que sentí que debía quedar el tablero, justo allí, casi a 30

cm de donde empecé a cavar, me encontré una olla de barro.

Eso fue como a las 4 : 00 p.

M, pero no dije nada, volví

a tapar el hueco y regresé por la noche.

A las 6 : 30 p.

M volví a cavar y me encontré 16 ollas más con algunos restos humanos.

¿Sabe que era?

Restos

indígenas.

Después de retirarlo todo llame al padre y se lo entregué, al fin y al cabo, la propiedad era de él.

Afortunadamente, el padre me llamó a los días y me preguntó que si a mí me atraía lo desconocido.

Le respondí

que siempre he sentido algo sobrenatural.

Entonces él se convirtió como en mi profesor, y me enseñó cómo

diferenciar entre una cosa y la otra ; para que sepa, una cosa es una guaca y otra cosa es un entierro, luego le

explico la diferencia.

Este padre me prestó varios libros y, luego de haberlos leído me recomendó que fuera donde el padre Ancízar,

quien me enseñó la técnica de búsqueda a través de péndulo o de varillas orquilladas.

Eso hace parte de una

ciencia que se llama radiestesia.

A ellos dos les debo el conocimiento que tengo hoy día".

Guillermo, el pragmático

"Primero que todo, si quiere que le hable del tema, usted tiene que saber un par de cositas.

Hay que saber

diferenciar un entierro de una guaca ; el primero es de blancos, o sea, como nosotros o los que en el pasado eran

hijos de españoles.

Ahora, lo que la gente llama guaca, es el entierro de indios.

Es más, si quiere hablar de guacas, hay que mencionar a los espantos, necesariamente una cosa se relaciona con

la otra.

Le voy a decir porqué.

Yo nací y crecí en una casa muy grande, de esas antiguas de por aquí de Boston.

Mi familia siempre rezaba a las

8 : 00 p.

M el rosario pero a nosotros nos mandaban a dormir a esa hora.

Una noche, vimos una luz blanca que

caminaba por todo el corredor, pero creímos que era la que le ayudaba a mi mamá en el oficio.

Eso lo vimos como tres días seguidos, salía del mismo punto y llegaba a la puerta del solar y se perdía.

Mi

hermanita y yo decidimos seguirla y pegarle un susto a la muchacha del servicio, pero los asustados fuimos

nosotros, pues resulta que donde se perdía la luz, en ese punto vimos como a un niño que se montó a un árbol.

A los meses vendieron la casa, y a los años me enteré que ahí, en el mismo punto donde se perdía la luz,

encontraron varias vasijas llenas de oro ; si viera, ese señor se tapó de plata.

Yo tengo el don de ver esas cosas, de ver esas luces, los bultos que llaman, o sea, como los espíritus de los

muertos.

Vea le cuento, luego de que salimos de esa casa en Boston nos fuimos para Buenos Aires, y he visto

luces y sé que ahí debe haber algo.

Me acuerdo mucho de la vez que estuve en Marmato (Caldas).

Eso fu hace muchos años, estaba trabajando en

una finca, y varios de los que ordeñaban decían que veían como unas luces cerca de donde hacían su trabajo.

Yo

le dije al dueño que si me daba herramienta y permiso para ir a buscar, que quien sabe qué se podía encontrar.

Me fui con varios compañeros, y vi las luces y comencé a cavar varios metros más allá, porque vea le explico,

como los indios enterraban a sus muertos con sus pertenencias, en su mayoría metales, que de estar enterrados

sueltan unos gases, al entrar en contacto con el aire, producen la llamarada.

Bueno, entonces le sigo contando, resulta que ahí en ese sitio no encontramos nada.

Nos devolvimos para la casa

en que amanecíamos y los vecinos nos decían ‘don Guillermo, en ese camino espantan’, pensé yo, no debe estar

donde cavamos sin por acá.

Salí con uno de los que estaba conmigo como a media noche, abriendo camino y llegamos a punto donde hacía

mucho frío y, con los aparatos que llevábamos ; que tampoco le he dicho a usted que yo tengo dos detectores de

metales, uno de tres y otro de ocho metros de alcance, pues resulta que nos pitó.

Yo le dije al patrón que ahí debía haber algo.

Preciso, cavamos y encontramos algo parecido a un hacha, pero toda

de piedra.

Seguimos cavando y aparecieron unas vasijas de barro con algo de oro mezclado con ungüento que se

saca de la mata de borrachero hembra.