Glauco llama a luchar a Héctor y troyanos porque había perecido Sarpedón en combate, quien era un gran guerrero y merecía ser defendido y evitar así las humillaciones y ultrajes a los que su cadáver podía ser sometido en manos de los dánaos.
Zeus cubrió la contienda con una extraña y dañina oscuridad para que la batalla fuera más violenta.
Zeus mandó a Apolo a recoger el cuerpo de su hijo y realizar los siguientes rituales : lavar su cuerpo, ungir con ambrosía, poner bellas vestiduras y llevar su cuerpo a la vasta Licia por Muerte y Sueño.
Se transformó en Asio, quien fuera su tío materno y le reclamó su falta de combate, comandando a disponer sus corceles contra Patroclo y darle muerte, bañándose en gloria.
Convertido en densa nube, le asestó un golpe entre la espalda y hombros, le quitó el casco y desató la coraza que llevaba dirigiendolo hacia Héctor.
La religión de la época estaba basada en la adoración a los Dioses mitológicos, y las decisiones de los mismos influencian el destino y las costumbres de sus ciudadanos.
En la Ilíada se denota la importancia que tenían en el desarrollo de las acciones.