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¿por qué hay que pagarse al cantar el himno nacional?

¿por qué hay que pagarse al cantar el himno nacional?

En resumen

Porquesi no lo haces es como una falta de respeto a tu pais y hacia la bandera peor no dudes en pararte.

Mejor respuesta

Zadig369
10

Porquesi no lo haces es como una falta de respeto a tu pais y hacia la bandera peor no dudes en pararte.

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Respuesta 2

Stefalisbeth200
4

Cantar el himno de cada país en los partidos

internacionales de fútbol se ha convertido en una rutina más de un

espectáculo que convoca a millones de participantes en medio planeta.

Cantar es un decir, porque es cada vez mayor el número de jugadores que

no saben la letra, fingen mover los labios en silencio o se niegan a

participar del coro.

La

inspiración patriótica original comenzó a tambalear hace algún tiempo

debido a la intolerancia y el fanatismo que suelen llevar a deplorables

excesos como la falta de respeto por los sentimientos de los rivales, y

la exacerbación de una violencia latente que estalla, sin freno y muchas

veces sin castigo, con el frenesí destructor de los barrabravas.

No

obstante, nadie parecía reparar demasiado en el hábito, ni en los

desmanes de los protagonistas hasta que hace aproximadamente un mes el

himno español fue apagado con silbidos y alaridos de desaprobación en el

Camp Nou, durante la ceremonia de apertura del partido que estaban a

punto de disputar el local FC Barcelona y el Athletic Bilbao.

Lo

que desató la silbatina fue la presencia en el lugar de Felipe VI.

El

hecho de que en el estadio hubiese mayoría de catalanes y vascos,

impulsados por un colectivo sentimiento autonomista y de rechazo a la

monarquía, no fue excusa suficiente para atenuar el escándalo.

Pese

a que la opinión pública española prefirió olvidar el suceso, agobiada

por problemas más urgentes y graves, los principales partidos políticos

se dividieron ; el oficialismo reclamó leyes para evitar este tipo de

excesos, mientras que dirigentes de la oposición se solidarizaron con el

Rey.

Diego Maradona solían arengar a sus compañeros después de cada himno.

Foto : Archivo La

cuestión del himno siguió latiendo en los medios masivos a través de

las opiniones de columnistas que sacaron a relucir aspectos olvidados o

poco conocidos del asunto.

Hubo coincidencia en alegar que algo que jugó

a favor, en esa ocasión, fue que el himno español no tiene letra.

Y no

la tiene porque nació, en el Siglo XVIII, como marcha militar conocida

como Marcha Granadera.

El incisivo escritor y periodista español

Julio Llamazares, por ejemplo, ironizó sobre la carencia añadiendo que

sólo hay un himno mejor que el español, y es el de Cármenes, un pueblito

de su región, León, "que no tiene ni letra ni música.

Cada verano, al

comienzo de la Semana Cultural, la población lo "interpreta" poniéndose

de pie y moviendo la boca desde un escenario".

El cineasta y

escritor David Trueba le quitó importancia al incidente y opinó que todo

el mundo tiene derecho a silbar el himno "si es el propio".

Otros

vincularon el hecho con la mala educación, "que no distingue entre

nacionalidades y comunidades".

El hecho dejó también algunas

huellas en nuestro país.

Un prestigioso especialista argentino en

empresas y negocios, Claudio Destéfano, autor del libro Hay otro partido

(Aguilar, 2010), puntualiza que "salvo en el rugby, donde el himno es

un verdadero grito de guerra y emoción al mismo tiempo, no me parece

oportuno cantar el himno en partidos de fútbol.

Son dos públicos

distintos que suelen tener distintos valores".

Añade Destéfano que,

paradójicamente, los mismos jugadores, aunque no compartan la actitud de

la hinchada frente al himno, "son los mismos que no respetan las

decisiones de los árbitros o intentan engañarlos, enervando así con su

actitud a los espectadores"Pero no sólo se trata de una cuestión

de ética profesional de jugadores y espectadores.

El fútbol se ha

convertido, últimamente, en un arma política, hasta el punto de ser la

verdadera dueña de la pelota y cómplice de un negocio fabuloso y

tentador para los corruptos, como lo acaba de demostrar la crisis de la

entidad mundial que rige el deporte, la FIFA.

Las esquirlas de ese

estallido han dañado la reputación del fútbol en varios países, sin

excluir al nuestro.

"Salvo en el rugby, donde el himno es un verdadero grito de

guerra, no me parece oportuno cantar el himno en partidos de fútbol.

Son

dos públicos distintos que suelen tener distintos valores "

CompartiloFrente

a episodios como éste, que ganó las portadas de los medios masivos en

todo el mundo, la discusión acerca de la ejecución del himno nacional en

las canchas puede parecer una nimiedad, y quizá lo sea.

Pero el hecho

de que los equipos, y las selecciones nacionales, ya no estén

conformados completamente por jugadores del país cuyo himno se entona,

añade un poco de pimienta al asunto.