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Por què el sexismo es una amenaza contra los derechos humanos?

Por què el sexismo es una amenaza contra los derechos humanos?

En resumen

A diferencia del adulto sexista y por ende abusador, nosotros y nosotras, sabemos, así lo espero, que nuestras formas de pensar, al igual que las ideologías políticas, las religiones, las teorías científicas, etc. Pueden ser considerados también sistemas de creencias.

Mejor respuesta

Fan54
9

A diferencia del adulto sexista y por ende abusador, nosotros y nosotras,

sabemos, así lo espero, que nuestras formas de pensar, al igual que las

ideologías políticas, las religiones, las teorías científicas, etc.

Pueden ser

considerados también sistemas de creencias.

Porque, a riesgo de repetirme,

las creencias son una forma de simbolizar las experiencias que cada ser

humano realiza, es decir, son los resultados que sus procesos perceptivos,

en un dominio emocional determinado y simbolizados en el lenguaje.

Mientras más este emocionar esté cerca del miedo, más grande es el riesgo

que estas creencias sean destructivas.

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Por otra parte es este mismo lenguaje que nos permite además comunicar

con las otros.

Esto crea la posibilidad de dialogar con los otros, de

conversar, lo que crea la posibilidad de co - crear ámbitos emocionales de

confianza que a su vez abran la posibilidad de reflexionar sobre nuestras

creencias y co - construir nuevas.

Creencias que legitimen a hombres y

mujeres, adultos, niños y ancianos, autóctonos e inmigrantes, etc.

Como

seres legítimos en la convivencia y por lo tanto como partícipes de la

construcción de una sociedad más justa y solidaria.

El drama para los que viven encerrados en creencias excluyentes y

abusivos reside en que en el funcionamiento de estos sistemas, la

posibilidad de diálogo de conversar se halla excluida.

Entonces, nuestro

desafío en tanto que seres humanos comprometidos con la vida, consiste en

contribuir a crear las condiciones que faciliten el diálogo.

Pero, para eso,

hace falta creer en el diálogo y hay que seguir luchando para que este

diálogo sea posible.

Es sólo a través del encuentro y del diálogo en un clima de respeto por la

vida y las personas, a pesar de sus diferencias, que podremos producir un

mundo participativo e igualitario.

En este mundo, el respeto por la vida y

el de los derechos humanos será la norma social donde hombres y mujeres

juntos se asocien para co - construir una sociedad civil que asegure la

ciudadanía de todos, defienda la igualdad , la libertad y sobre todo, asegure

la defensa y la protección de los derechos de los grupos más vulnerables,

por ejemplo las niñas y los niños, las minorías étnicas.

Sin ninguna duda la herramienta más coherente para lograr este fin es la

conversación (Maturana, H.

, 1992), que constituye con certeza el más

humano de todos nuestros actos, puesto que con ella podemos crear un

campo sensorial cuyo emocionar permite el encuentro y el diálogo.

En la

conversación, la otra y el otro serán siempre respetados porque en esa

dinámica social, nuestros organismos se encuentran en una afectividad

amorosa que nos vincula.

De esta manera, la palabra conversada evitará la

transformación de la diferencia en violencia por su carácter regulador y

mediador.

Es este acto de conversar que se repite al infinito al interior de

los sistemas humanos sanos el que permite que los afectos se comuniquen,

regulen y elaboren, al mismo tiempo que se compartan y enriquezcan las

historias que precisan las identidades de cada uno y los sentidos de

pertenencia.

Todo esto es lo que crea un sentido de comunidad cuya

finalidad es el respeto de la vida, de los vivientes y por ende de cada ser

humano independiente de su género, etnia, edad, color de piel .