Respuesta : Transcurrió el año de 1.
518 en la época colonial, cuando un barco procedente del
continente africano y manejado por españoles, arribaba a las costas de Cartagena
y el cual contenía más de mil esclavos los cuales iban a ser vendidos por estos a
los grandes terratenientes de aquella época donde la mano de obra se requería
para efectuar labores del campo, del hogar y por supuesto las de la minería cuyo
producto era el más sobresaliente y el más difícil de producir ya que la extracción
de los minerales llevaban riesgos porque algunos de los hijos de los dueños de
estas minas sufrieron varios accidentes dentro de ellas.
El Señor Manuel López,
hombre muy rico y dueño de varias hectáreas de tierra y de minas, llevo la mejor
suerte al comprar los más robustos y fuertes 500 esclavos para llevarlos a estas
labores pagando por ellos un miserable precio, precio que nadie se atrevía a
discutir arriesgándose a ser castigado con látigo o cárcel.
Estos esclavos fueron bajados del barco para ser examinados por los hombres del
Señor López, hombres de temer por su rudeza y lenguaje mal hablado ellos iban
pasando a su lado para ser examinados con mucho detalle porque muchos
llegaron en pésimas condiciones de salud debido a su mala alimentación la larga
travesía y hacinamiento, porque eran tirados como animales en un cuarto pequeño
de este barco.
Al lado de estos hombres se encontraba el supuesto Doctor Amaranto, título que
muchos no se atrevían a aponer en duda por temor a la represalias, aunque en el
pueblo algunas personas en voz baja comentaban que este título fue dado por el
mismo señor López y según él, “pueblo que se respete debía de tener su propio
matasanos”.
Aparte de todos estos comentarios el que cogió más fuerza fue el de que el tal
doctor, había abusado de una esclava tarida en un antiguo lote y de cuyo abuso.