A pesar de que en la
actualidad las mujeres han adquirido un papel predominante dentro la sociedad y
de que la esclavitud haya sido abolida, aún se evidencia parte de la visión aristotélica
sobre las mujeres y los esclavos.
Muestra de ello es la desvalorización del rol
de la mujer dentro de algunas culturas, asimismo las manifestaciones de
esclavitud que perduran en nuestros tiempos.
Aristóteles consideraba
que las mujeres y los esclavos eran seres inferiores, subordinados por el hombre.
Pensaba que la esclavitud era útil y que algunos hombres nacían para dominar,
lo que se puede transpolar al presente pues aún existen creencias que se basan
en la división de clases sociales, como en la India en donde las clases más
bajas son obligadas a trabajar de forma indigna.
Igualmente, alrededor
del mundo existen millones de personas que se encuentran bajo el dominio de
otros, a través de la esclavitud, y sin poder elegir su propio destino, como lo
creía Aristóteles.
Ejemplos son la trata de personas y la explotación laboral.
Para Aristóteles el
hombre dominaba por su inteligencia superior, por ello la mujer debía obedecer.
En este sentido, se refleja similitudes con el pensamiento actual puesto que son
consideradas seres inferiores en algunas culturas, por ejemplo la árabe, en la
que se reprime y se impide el crecimiento de las mujeres.
No obstante, este
pensamiento aún se plasma en varias partes del mundo a través de las conductas
denominadas machistas, las cuales son actitudes de quienes discriminan a las mujeres por considerarlas menos que los hombres.