En el título del presente artículo se condensan, por una parte, el tema de este
Primer Congreso Internacional de la Didáctica de Español como Lengua Extranjera,
es decir, la enseñanza del español, y, por otra, mi actividad investigadora y
docente, centrada fundamentalmente en la lingüística diacrónica o histórica, la
cual se desarrolla, desde hace veinte años, en el ámbito universitario, más concretamente
en el Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Szeged.
Tal selección de tema puede ser sorprendente a primera vista, puesto que la
lingüística histórica muy raramente suele ser considerada como componente de
apoyo para la enseñanza de idiomas.
Sin embargo, así como ya hice en otras ocasiones
anteriormente (Berta 1998 y 1999), quiero dedicar las páginas que siguen
a demostrar que los estudios de historia de la lengua no solo constituyen un objeto
de estudio para unos cuantos estudiosos interesados por este campo especial, sino
que pueden servir de herramienta útil también para el proceso de aprendizaje de
idiomas.