El Antiguo Egipto, desde su fundación en el siglo VI antes de nuestra era y hasta el último gobierno de Cleopatra y la caída en manos del Imperio Romano sostuvo un sistema político basado en una Monarquía con características teocráticas y un profundo esquema de castas.
La razón, las naciones en la antigüedad dependían fundamentalmente de los sistemas políticos y rara vez tenían acceso o podían participar libremente de los mismos, casos como el griego o el romano, el fenicio o hebreo eran escasos, generalmente los pueblos vivían sujetos a la formalidad y la tradición de sus gobiernos.
Egipto había sostenido un nivel importante de prosperidad económica y sus élites políticas habían sabido conservar el sistema monárquico, incluso después de las invasiones helénicas y de la apropiación cultural del tiempo clásico.