Las Potencias Europeas dominaron grandes territorios en Asia, Oceanía y América siguiendo el modelo imperial romano adaptado a las realidades modernas y a las prácticas políticas particulares de cada Estado.
El Reino Unido, por ejemplo, que poseyó más territorios que los demás Estados, pactó con los pueblos nativos formas de dominación y libertades condicionadas a su poderío bélico.
Francia, por otro lado, dispuso su estructura de gobierno, limitando el accionar de las élites locales y reduciendo el poder de los nativos.
Los Países Bajos siguieron un modelo híbrido entre el francés y el inglés, en el que pactaron con las élites e impusieron el modelo occidental.