La escritura fue inventada como un sistema de registro, función que no ha perdido hasta la actualidad en los más de 7000 años que lleva en uso humano.
Pero también ha permitido una variedad de desarrollos para la ciencia, el conocimiento religioso y cultural, la creación artística y otros fines.
En ocasiones más duradera y más estable a lo largo del tiempo que la memoria y la cultura oral, la escritura ha permitido potenciar nuestras posibilidades de crear cultura y tecnología supliendo con su permanencia física en registros la frágil memoria humana.