HistoriaBásico1 respuestas

¿cual es la necesidad que tienen los pueblos de conocer sus creencias y tradiciones?

¿cual es la necesidad que tienen los pueblos de conocer sus creencias y tradiciones?

En resumen

Todos los pueblos tienen creencias. Todos los pueblos han tenido religión, aunque no puede descartarse que habrá pueblos sin religión.

Mejor respuesta

Hahome14
0

Todos

los pueblos tienen creencias.

Todos los pueblos han tenido religión, aunque no

puede descartarse que habrá pueblos sin religión.

Luego de la excepcional

lucidez de Epicuro en particular y del racionalismo griego en general, habrá que

esperar el Siglo de las Luces, para ver aparecer a los primeros individuos

naturalistas, escépticos o francamente irreligiosos.

Es también desde entonces

cuando se empieza a definir claramente el fenómeno religioso, oponiendo lo

sagrado y la vida religiosa a lo profano y la vida secular de una cultura cada

vez más secularizada, acompañada de importantes “progresos

científico - tecnológicos y jurídico - políticos”.

A partir de esta definición se ha

estudiado con mayor distancia, en búsqueda de la objetividad, la temática

religiosa que, en la coherente visión eliadeana, incluye el laicismo moderno

heredero del Iluminismo (Cfr.

Schaeffer, en Eliade, 1999 : 561).

Así, la distinción - oposición teórica de

sagrado / profano no habría existido fuera de Occidente ni antes del Iluminismo

(Cfr.

A. Di Nola, “Sagrado / profano”, en Romano, 1987) : por lo mismo, no

habría podido ser una categoría etic de los pueblos antes del siglo

XVIII.

No basta pretender la objetividad, sobre éste o cualquier otro asunto,

para lograrla ; aunque si no se busca, tampoco puede alcanzarse.

La pretensión de

objetividad lleva a la intersubjetividad como procedimiento indispensable : la

confrontación de las proposiciones individuales sobre la realidad entre los

sujetos –especialistas, en el caso de las disciplinas humanísticas y

científicas– que las formulan permite caminar hacia la objetividad.

Apenas si

cabe recordar, por evidente, que ni la pretensión de objetividad ni los logros

del conocimiento científico agotan el conocimiento ni mucho menos las esferas

vivenciadas de la realidad, religiosa o cualquier otra.

En este contexto

escribo.

Como todo escrito que pretende la verdad y por tanto hablar a la

inteligencia –y menos o casi nada al sentimiento–, este texto argumenta y busca,

en segunda instancia, el intercambio de razones con el lector - escritor porque,

como dice Savater (1996), formulamos opiniones no para que sean respetadas, sino

para que sean discutidas, con la tensión por y la intención de

objetividad, precisemos.