El Islam tuvo una importante fuerza expansionista luego de la muerte de su profeta.
Entre los siglos VII y VIII se expandió en gran parte del Oriente medio, el norte de África e incluso cruzó el Mediterráneo y el Estrecho de Gibraltar para posicionarse en el sur de Italia y en Hispania, respectivamente.
En la península Ibérica es posible apreciar gran influencia arquitectónica, además de establecerse de manera casi definitiva y total en el territorio.
En el 711, luego de la batalla de Guadalete, el Islam penetra y se instaura en la península, hasta el año 1492, culminando su ocupación con la toma de Granada.
Las fronteras geopolíticas de Europa entre cristianos y musulmanes se trazan principalmente luego de dos importantes batallas en el siglo VIII.
La primera, es la batalla de Poitiers, o de Tours de acuerdo a la historiografía Europea, en el año 732.
En ella el Valí del Al - Ándalus, Abderrahman ibn Abdullah Al Gafiki, es muerto en el campo de batalla por el ejército franco comandado por Carlos Martel, logrando el retroceso del frente islámico, estableciéndose de esta manera, y a su vez como frontera natural, los Pirineos como el límite en las esferas de influencia del cristianismo y el islam.
En la batalla de Narbona del año 759 se recupera mencionado territorio, que hasta ese entonces era ocupado por los musulmanes.
A fines del siglo VIII se establece la Marca Hispánica para defender y delimitar el espacio territorial entre la Hispania musulmana y el Reino Franco cristiano.