Julio César fue impresionante en muchos sentidos, sus conquistas al menos tocaron territorios como Francia, Bélgica, Holanda y parte de Alemania, extendiendo así el dominio romano en estas direcciones.
Julio César formaba enemigos políticos por las conquistas que había llevado a cabo, estos enemigos trataban en Roma de despojarle de su ejército y cargo.
Cuando regresó a Roma se nombró cónsul y dictador vitalicio y comenzó una era de reformas económicas, urbanísticas y administrativas.
Es por ello que más allá de la prosperidad, algunos senadores pensaron que César era un tirano dictador que quería restaurar la monarquía.
Por ello conspiraron contra él, entre ellos Bruto y Casio, hombres de su confianza.
Este episodio terminó con los conspiradores asesinando a César en el Senado.
Su muerte provocó una guerra civil, de todo esto Augusto sería su sucesor como emperador.