Los principales imperios coloniales fueron el británico y el francés, aunque otros países como Alemania, Bélgica o Italia también se apoderaron de territorios.
Estados Unidos y Japón impulsaron también su expansión imperial.
El imperio británico
Gran Bretaña formó el mayor imperio colonial de la época.
El imperio británico agrupaba en 1914 el 20 % de la superficie de la Tierra y el 25 % de la población mundial.
Sus colonias estaban repartidas por todos los continentes, muchas localizadas en puntos estratégicos fundamentales (Gibraltar, Suez, Singapur, Hong Kong) que convertían a Gran Bretaña en dueña de las rutas marítimas mundiales.