Muchas clases de ballena están en peligro de extinción, así no sean la opción numero uno en la caza, la contaminación marítima les afecta gravemente a ellas, sin embargo, al conservar nuestras aguas limpias, libres de petróleo y sustancias químicas nocivas, se puede detener la devastación de su hábitat natural.
Al igual que el estudio de sus rutas de migración puede ayudar a conservarlos fuera de los daños de los barcos y la pesca.
La gran eliminación de ballenas azules que ocurrió hasta mediados del siglo XX debido a la caza comercial, generó un descenso en las poblaciones de krill, que es un pequeño crustáceo parecido a un camarón que conforma la base de la red alimenticia marina y es el alimento favorito de estos gigantes marinos.
Así que, en vez de pensar lo que pasaría si estas grandes y hermosas criaturas se extinguieran, trabajemos juntos para que esto no suceda, cuidemos su ambiente, que también es el nuestro.