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5 ejemplos de lenguaje literario y 5 de lenguaje comun?

5 ejemplos de lenguaje literario y 5 de lenguaje comun.

En resumen

La carretillaEn el arroyo grande que la lluvia había dilatado hasta la viña, nos encontramos, atascada, una vieja carretilla, perdida toda bajo su carga de yerba y de naranjas.

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DIEGOJIMENEZ1
3

La carretillaEn el arroyo grande que la lluvia había dilatado hasta la viña, nos encontramos, atascada, una vieja carretilla, perdida toda bajo su carga de yerba y de naranjas.

Una niña, rota y sucia, lloraba sobre una rueda, queriendo ayudar con el empuje de su pechillo en flor al borricuelo, más pequeño, ¡ay!

, y más flaco que Platero.

Y el borriquillo se despachaba contra el viento, intentando, inútilmente, arrancar del fango la carreta, al grito sollozante de la chiquilla.

Era vano su esfuerzo, como el de los niños valientes, como el vuelo de esas brisas cansadas del verano que se caen, en un desmayo, entre las flores.

Acaricié a Platero y, como pude, lo enganché a la carretilla, delante del borrico miserable.

Lo obligué, entonces, con un cariñoso imperio, y Platero, de un tirón, sacó carretilla y rucio del atolladero y les subió la cuesta.

¡Qué sonreír el de la chiquilla!

Fue como si el sol de la tarde, que se quebraba, al ponerse entre las nubes de agua, en amarillos cristales, le encendiese una aurora tras sus tiznadas lágrimas.

Con su llorosa alegría, me ofreció dos escogidas naranjas, finas, pesadas, redondas.

Las tomé, agradecido, y le di una al borriquillo débil, como dulce consuelo ; otra a Platero, como premio áureo.

Rima VIIDel salón en el ángulo oscuro,

de su dueño tal vez olvidada,

silenciosa y cubierta de polvo

veíase el arpa.

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas

como el pájaro duerme en la rama

esperando la mano de nieve

que sabe arrancarlas!

¡Ay! - pensé - , ¡Cuántas veces el genio

así duerme en el fondo del alma,

y una voz, como Lázaro, espera

que le diga : “Levántate y anda”!

La sombra del vientoDeshice el cuidadoso envoltorio en la penumbra del alba.

El paquete contenía una caja de madera labrada, reluciente, ribeteada con remaches dorados.

Se me iluminó la sonrisa antes de abrirla.

El sonido del cierre al abrirse era exquisito, de mecanismo de relojería.

El interior del estuche venía recubierto de terciopelo azul oscuro.

La fabulosa Montblanc Meinsterstück de Víctor Hugo descansaba en el centro, deslumbrante.

La tomé en mis manos y la contemplé al reluz del balcón.

Sobre la pinza de oro del capuchón había grabada una inscripción.

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Respuesta 2

Carocamar
2

La carretilla

rima VII.