A pesar de haber transcurrido más de 50 años desde el inicio del uso delSistema Internacional de Unidades (SI)y su paulatinainstrumentación, estesistemano ha tenido hasta la fecha una difusión comparable a la del Sistema Métrico Decimal(SMD)en sus tiempos.
Sin embargo su importancia es muy superior a aquél, en su capacidad de marcar un nuevo hito histórico en laevolucióntécnica e intelectual delhombre.
Del mismo modo que, luego de sucesivas propuestas y modificaciones, los científicos de fines del Siglo XVIII, lograron diseñar elSMDbasado en parámetros relacionados con fenómenos físicos y notación decimal, y tuvieron de lidiar con laresistenciaalcambiode los antiguossistemasmedievales de referencias antropológicas y subdivisiones en mitades sucesivas, a los modernos ; lacomunidadcientífica de la segunda mitad del Siglo XX, debió encarar laadopciónde un nuevo sistema de medidas de mayor precisión en cuanto a la referencia con fenómenos físicos de sus unidades fundamentales, adaptado a los crecientes avances dela ciencia, y que a la vez tuviese la amplitud y universalidad suficientes, para abarcar las necesidades evidenciadas en la proliferación de subsistemas surgidos como necesidad particular de las distintas ramas de laciencia.
Con relativa frecuencia vemos errores en laescriturade las unidades de medida del Sistema Internacional(SI) : km, km / h, hPa, kg, etc.
Y con ello formándose patrones negativos, fundamentalmente en losniñosyadolescentes.
Todos conocemos que laobservaciónde un fenómeno físico por lo general es incompleta si no va acompañada de mediciones y del uso de determinadas unidades, que dé lugar a unainformacióncuantitativa, para poderlo evaluar con mayor precisión.
Para obtener dicha información, se requiere lamediciónde determinadas propiedades físicas.
Así, la medición constituye una buena parte de la rutina diaria de cualquier ciudadano y en especial del experimentador, del físico o del químico.