1. Observación.
Consiste en percatarse de que los metales, cuando están
expuestos a la intemperie, terminar por perder sus propiedades.
2. Hipótesis.
Elaborar una explicación del motivo por el que se da este
fenómeno.
La explicación podría ser que los agentes atmosféricos son los
causantes del deterioro del metal.
3. Experimentación.
Habría
que diseñar distintos experimentos que permitieran ahondar en la
explicación que se nos ha ocurrido.
Por ejemplo, se podrían hacer
pruebas sumergiendo o mojando trozos del mismo metal en distintas
sustancias, poniéndolos al aire o encerrados en recipientes en ausencia
de éste.
A partir de los datos recopilados en cada una de estas
pruebas se podría corroborar la hipótesis de partida o habría que
reformularla.
4. Confimación de la hipótesis y elevación de ésta a
teoría.
Si nuestra hipótesis superar todas las fases de la
experimentación puede ser considerada una explicación válida hasta que
topásemos con un fenómeno que escapase a su explicación.
Es lo que
llamamos una teoría y está en constante revisión y contraste con el
resto de observaciones.