Aunque en el mundo existen personas analfabetas (no saben leer ni escribir) no debería haber desigualdad de derechos con respecto a estas personas.
El asunto radica en que para saber protestar y reclamar los derechos de una persona, como estas están escritas y forman un compendio de leyes y normas, las personas analfabetas no podrán saber qué derechos tienen y cómo defenderlos, generándose desigualdades y el irrespeto hacia estas personas.
Además, un derecho que tienen todas las personas, es el derecho a aprender a leer y escribir, lo indispensable para que una persona comience a forjar su educación académica.