1. Previsión de las necesidades financierasEn primer lugar, la empresa debe estimar sus necesidades financieras a partir de documentos previsionales.
2. Selección de entidadesElegir el banco con el que trabajar es algo que se ve condicionado por las características y necesidades de cada empresa, tales como el período económico en el que se encuentre, la actividad que realice o, a pesar de la penetración de la banca en Internet, su situación geográfica.
3. Negociación de condiciones.
Negociar con el banco no suele ser una tarea sencilla y es algo sobre lo que no conviene improvisar, debiendo planificarse de antemano, teniendo en cuenta puntos fuertes y débiles de la empresa, así como que las dos partes han de tener un beneficio mutuo.
4. Seguimiento y control de las operaciones La empresa debe comprobar que el banco respeta las condiciones acordadas teniendo en cuenta que los importes nominales reflejados en las cuentas corresponden a las operaciones efectuadas, que los intereses y comisiones son los pactados y que las “fechas de valoración” (aquellas utilizadas a efectos del cálculo de intereses) aplicadas son las correctas.
5. Valoración de la relación bancariaPor último, se puede y se debe valorar la relación con el banco, tanto desde el punto de vista cualitativo, observando que el servicio que presta es el correcto, como desde el prisma cuantitativo, a través de herramientas que permiten conocer el beneficio aproximado que consigue del negocio con la empresa, tales como el balance y la cuenta de resultados banco - empresa.