La depreciación es el reconocimiento contable y financiero del desgaste
que sufren los activos fijos por su
uso, por contribución a generar ingresos o renta para la empresa teniendo
un efecto directo en la utilidad.
De lo
cual podemos inferir que entre más se
utilicen los activos, estos más generan ingresos, pero al tiempo más se desgastan, lo que implica un
mayor gasto por depreciación, que a la vez disminuye el resultado final que es
la utilidad.
Es un hecho, que al
utilizar un activo, éste se desgasta hasta quedar inutilizable o inservible,
por lo que se requiere reponerlo, para
que la empresa pueda seguir operando y generando renta.
Por lo antes expuesto podemos concluir lo siguiente :
A) La depreciación de un activo está
calculada con base al tiempo de vida útil que este posea, así que podríamos
estar en una situación donde el activo está en óptimas condiciones y no
necesite mayor inversión sino una pequeña por mantenimiento.
B) Si es una maquinaria de alto
gasto y consumo, si se puede ver afectada ya que su rendimiento no estaría a la
altura de las exigencias.
C) En el caso de las empresas que
utilizan tecnología de punta, se puede dar el caso donde un nuevo activo resulta
ser más económico y productivo que su antecesor.