Para el ser humano la domesticación siempre ha sido un elemento de importancia para su supervivencia, ya que con ello obtiene diversidad de recursos para sobrevivir, y dicha actividad la viene realizando desde eras prehistóricas, específicamente con su entrada a la Era Neolítica, ya que los primeros grupos sociales empezaron a formarse por sedentarismo.
El proceso consiste en la adaptación, desarrollo o adquisición de ciertos caracteres morfológicos de una población de especies determinadas, bien sea por selección artificial o interacción prolongada con grupos humanos dominantes.
Hoy en día sigue siendo una práctica de alta importancia para los seres humanos, ya que no solo obtienen los recursos necesarios pafra sobrevivir o satisfacer sus necesidades, sino que además es una de las herramientas de intercambio económico y creación de productos terminados, o incluso un método de interacción con otros seres.