Los candidatos presidenciales cuando
están en campaña prometen de todo a los electores y parte de los recorridos
tanto del propio candidato como de su comando de campaña y los colaboradores y
simpatizantes es recabar información de los problemas de los ciudadanos y de
las comunidades para ofrecer al electorado las posibles soluciones que las satisfagan.
Previamente o simultáneamente se
va desarrollando la campaña cada candidato va enriqueciendo un plan de gobierno
el cual se debió haber iniciado con una oferta general y con el transcurso de
la campaña se va mejorando y enriqueciendo.
El candidato triunfante una vez
asume la presidencia debe ahora poner en práctica paulatinamente el Plan de
Gobierno desde lo más necesario e importante e incluso para cada región de
manera que sus electores y la ciudadanía en general perciba que está cumpliendo
con las promesas de la campaña electoral.
De hacer realidad la oferta
electoral los electores se encontrarán satisfechos porque le está solucionando
los problemas que los afectan y gana credibilidad y confianza y la posibilidad
de continuar en el cargo o incluso de reelección si existiere esa figura en la legislación
de ese país.
Si por el contrario el candidato
vencedor no cumple sus promesas y no pone en marcha el Plan de Gobierno
ofertado, los electores y el pueblo en general lo verán como una burla y se sentirán
defraudados, dando inicio a una serie de conflictos, debido a que sus necesidades
no se ven satisfechas e inexorablemente es un gobierno que fracasará
estrepitosamente y el futuro político del gobernante se ve seriamente afectado.