Con chillidos, chasquidos, chirridos y un oído ultra - sensible, las ballenas y algunos murciélagos buscan a sus presas.
Como esta habilidad la adoptaron de forma independientes, los investigadores esperaban que los medios para conseguirla fueran independientes.
Pero, según científicos de la Universidad de Michigan (EE UU) éste no es el caso.
“Los diferentes mecanismos de ecolocación que evolucionaron de forma independiente en ballenas y murciélagos tienen un mecanismo molecular subyacente parecido”, afirma Jianzhi Zhang, profesor de ecología y biología evolutiva de la Universidad de Michigan.
El descubrimiento revela que el fenómeno evolutivo conocido como “convergencia” (es decir, la adquisición de estructuras o habilidades parecidas en linajes diferentes) es poco frecuente a nivel molecular.